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Bautismo de Jesús
1/11/2026
(Consulte el Archivo para ver reflexiones pasadas y futuras.)
Izáis 42: 14, 67; Actos 10: 34-38; Mateo 3: 13-17
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Bautismo de Jesús
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Bautismo de Jesús
1/11/2026
Izáis 42: 14, 67;
Actos 10: 34-38;
Mateo 3: 13-17
¿Venimos a la misa hoy con la pregunta que se repete durante los siglos “Porque Jesús quería hacerse bautizar por Juan el Bautista?” El autor nos indica que es muy importante la decisión de Jesús al comienzo de su ministerio. Nos dice que esta decisión indica que Jesús se dedicó a la vida del profeta, y no de un oficial de la religión judía. Jesús se vio llamado por Dios a seguir el camino de Isaías, el profeta que anunció una visión de justicia y paz, mismo en medio del gran sufrimiento de su gente.
Hoy en el retrato de San Mateo vemos la resistencia de San Juan cuando Jesús se presenta para su bautismo. Juan dice, “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Juan se da cuenta de que Jesús no es como los demás pecadores que se presentan. No tiene que cambiar su vida, de dejar un camino comprometido, de empezar una vida de entrega a Dios. La vida de Jesús ya está en esta línea. Sin embargo, Jesús quiere manifestar su deseo de entregarse públicamente a la creación del Reino de Justicia.
Vemos que una vez bautizado, cuando Jesús sale del agua, los cielos se abren y el Espíritu de Dios descienda sobre Jesús en forma de paloma. Jesús escucha la voz del Señor, “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias.” Dios confirma la dedicación de Jesús al papel de profeta. El tendrá que hacer brillar la justicia sobre las naciones: tendrá que abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión y traer luz a los que viven en tinieblas.
Se ve una nueva comunicación entre Dios y la humanidad. El Espíritu desciende sobre la tierra como el Génesis al principio de la creación. En Génesis, escuchamos que la creación era muy buena. Ahora, escuchamos que este Hijo de Dios es bien amado. Dios estuvo presente como creador en Génesis. Ahora Dios está presente como Padre que manda a su Hijo para establecer el Reino de Justicia.
Pero la fiesta hoy no es solamente para recordar un evento en la vida de Jesús. La Iglesia nos invita a recordar también nuestro Bautismo y darnos cuenta de que estamos también dedicados a la creación del Reino de Justicia. Nuestra vida se medirá no por lo que creemos o decimos, sino por lo que hacemos para responder a las necesidades de la gente sufrida y marginalizada. El camino de nuestra vida nos llevará a proclamar la Buena Noticia a los olvidados y a los excluidos. La misión de nuestra vida será de abrir los ojos de los que viven en tinieblas a la luz del amor y de compasión; de sacar de la prisión de depresión a los que no tienen esperanza; de hacer caminar a los que se creen incapacitados por la duda de su propio valor.
Es verdad que celebramos el rito de nuestro bautismo una sola vez en la vida, y muchas veces cuando somos niños en brazos. Pero cada domingo renovamos nuestro bautismo cuando decimos el credo. Hoy podemos hacerlo con animo y entrega, sabiendo que el Padre está lista para decir, “Este es mi Hijo muy amado, Esta es mi Hija muy amada, en quien tengo mis complacencias”.
Sr.
Kathleen Maire OSF <KathleenEMaire@gmail.com>(Las últimas siempre aparecen primero).
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