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HOMILÍAS DOMINICALES El 5 de julio de 2009 Decimocuarto domingo del Tiempo Ordinario Por Regina McCarthy, OP
Ezequiel 2:2-5; Salmo 123:1-4; II Corintios 12:7-10; Marcos 6:1-6
Ezequiel 2:2-5 En esta lectura del libro de Ezequiel, Dios envía un mensaje, el pueblo de Israel recibe el mensaje y Ezequiel es el puente entre los dos. Dios manda al profeta ir al pueblo de Israel con su mensaje, pero le advierte que el pueblo es rebelde y obstinado.
Salmo 123: 1-4 El salmo número 123 es una suplicación por la merced de Dios. Muestra también la fe del pueblo que Dios tiene gran amor por toda la gente.
II Corintios 12:7-10 En la carta a los Corintios San Pablo habla de las debilidades que son parte de su misma vida. El explica que es difícil vivir con estés problemas, pero dice que él ha aprendido vivir con las debilidades porque Dios ha hecho claro que el poder de Dios está mostrado en una persona débil.
Marcos 6:1-6 Cuando Jesús llega en la vecindad donde había vivido en su vida temprano, las gentes no podrían recibirle con fe. Ellos le conocen como un carpintero, y preguntan de donde Jesús recibió la sabiduría con que él está hablando. Por eso ellos no tienen confianza en El. Con tristeza Jesús les dice que el profeta comienza a ser rechazado en su misma casa.
EJEMPLO de HOMILÍA
La palabra de Dios que encontramos en la liturgia de hoy nos habla sobre personas que rechazan y de personas rechazadas. En la primera lectura Ezequiel está dirigida por Dios hablar con el pueblo de Israel. Dios le advierte que él puede expectar encontrar a un pueblo rebelde y obstinado.
Sin embargo Ezequiel recibe la tarea de ser el puente entre Dios y los Israelitas. Es por este puente que Dios envía su mensaje y el pueblo lo recibe. El pueblo escucha al mensaje pero no recibe con gran gusto.
En la carta a los Corintios, San Pablo habla por sus mismas debilidades. El sabe que cada vida tiene problemas que son difíciles. Pablo ha aprendido vivir con sus debilidades solamente porque él puede sentir el amor que Dios tiene no solamente por él, sino por todas las personas. También él sabe que el poder de Dios está demostrado en la vida de personas débiles.
El tercer persona que encontra problemas es Jesús, su mismo. La verdad es que Jesús tiene solamente un problema la villa en que él nació y en que pasó sus anos de juventud. Las gentes de su villa no quiere creer que Jesús podría llevar un mensaje espiritual. Es porque Jesús es solamente un carpintero. ¿Cómo podría saber sobre las cosas de Dios? En otras palabras, ellos no podrían tener confianza en Jesús. Aunque él quiere que el pueblo de su villa le creen, Jesús entiende que el profeta va a estar rechazado en su misma casa.
Por eso, tenemos tres personas, uno que es el Hijo de Dios, que encontran con personas rebeldes y obstinadas, que rechazan creer la palabra que Dios ha enviado a ellos. El salmo ofrece un momento de esperanza cuando el salmista suplica por la merced de Dios mostrando la creencia que Dios tiene gran amor por toda la gente.
Y las preguntas hoy para nosotros tal vez deben ser: ¿Creo yo en el amor de Dios no solamente por mí pero también por todos otros?
¿Me he sido rechazado/rechazada por otros? ¿Cuál era mi reacción?
¿Hay maneras o tiempos cuando podemos hoy rechazar a Jesús? ¿Qué necesito hacer?
"Regina McCarthy, OP" rmccarthyop@Yahoo.com
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"Fr. John Boll, OP" <jboll@opsouth.org> (revised 12-20-08)
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